Mérida

Muralla
Levantada cuando se fundó la ciudad. Consta de cuatro puertas como era propio en el trazado urbano romano, y de varios portillos que complementaban a aquéllas. En el s. V se refuerza por la inestabilidad del momento. Puede contemplarse en la Alcazaba, entre el paseo de Roma y la Morería -en las inmediaciones del río Guadiana-, así como en otros puntos del recinto.

Teatro romano
Mandado construir por el cónsul Marco Agripa aprovechando la topografía del cerro de San Albín e inaugurado en fecha no determinada entre los años 16 y 15 a.C. Sería restaurado entre los años 333 y 335 d.C., momento en el que se traza una calzada que circunvala el monumento. Consta de 16 puertas y una capacidad aproximada para 6.000 espectadores. A principios del s. XX comenzaron las excavaciones arqueológicas del mismo.

Anfiteatro romano
Por las mismas condiciones que ofrecía el cerro de San Albín, se levantó a pocos metros del Teatro Romano y separados por una calzada, este monumental anfiteatro de planta elíptica, con más de 126 m en su eje mayor y un graderío dispuesto para albergar a 14.000 personas. Se inauguró en el año 8 a.C. para celebrar en él espectáculos de gladiadores que luchaban entre sí o contra fieras traídas de Asia y África. Se abandonó en los primeros años del s. V, siendo aprovechado como cantera.

El Circo romano
Lo que fue el circo romano se encuentra cerca del acueducto de San Lázaro. Su construcción data del s. I, contemporánea del Teatro y Anfiteatro, correspondiendo a un proyecto de grandes proporciones. La spina tiene una longitud de 233 m y la cabida era superior a 30. 000 espectadores. Se restauró en el s. IV, de manera que aún en el s. VI se seguían haciendo carreras de carros. En la actualidad sólo se conservan algunos restos, a la espera de las aportaciones que proporcione la arqueología.

Casa romana del Anfiteatro
Se encuentra formando parte de un conjunto de dos casas conocidas como la “Casa de la Torre del Agua” y la “Casa del Anfiteatro”, por estar muy próxima a él. La primera, de la que sólo existen dos habitaciones, se data en torno a fines del s. I, fecha que corresponde a un mosaico en blanco y negro que se halla en una de las habitaciones. Igualmente se conservan estucos pintados en las paredes de ambas estancias, algunos restos del patio y estructuras al sur de éste. Perduró hasta el s. III, siendo sustituida por la “Casa del Anfiteatro”. Ésta corresponde a un amplio edificio que poseyó termas y patio porticado ajardinado al que asomaban corredores sostenidos por columnas de granito y pavimentados con mosaico. En torno a él se abrían habitaciones cuyos suelos también se engalanaron con mosaicos. En una de ellas, correspondiente al lado oriental, puede contemplarse uno de los más llamativos. Realizado en rojo, blanco y negro, representa a la diosa Venus con Eros y escenas populares relacionadas con la vendimia (tres hombres pisando uvas, recolección de frutos, etc.). En otro, aparecen distintas especies marinas. Perdida su función en el s. V, el espacio se empleó como necrópolis.

Casa del Mitreo
Llamada así por estar sobre o muy próxima al lugar donde hubo un templo dedicado a Mitra. La casa posee tres patios en torno a los que se dispusieron las estancias, donde no dejan de apreciarse restos de estuco pintado. En una de ellas se puede contemplar un mosaico de fines del s. I ó comienzos del s. II, conocido como el “Mosaico cosmogónico”, que es una singular representación del cosmos. La casa, que tuvo una habitación termal, dejó de tener vida en un momento del s. IV de la era.

Templo de Diana
Templo períptero de seis columnas, de planta rectangular y apoyado sobre un gran basamento, cuya entrada principal está en la que hoy es la calle Romero Leal. Se construyó en el foro a finales del s. I a.C. con piedra de granito traída de las canteras de Proserpina. Aunque se conozca como el “Templo de Diana”, no hay certeza sobre tal consagración, de manera que se considera un templo dedicado al culto del emperador. La construcción que se encastra en él corresponde a la popularmente conocida como “Casa de los Milagros”, que en realidad es el Palacio de los Corbos, edificio renacentista iniciado en los primeros años del s. XVI.

Templo de Marte
Tan sólo se tienen los restos que hay delante de la iglesia de Santa Eulalia. Se desconoce cómo era y dónde se encontraba, pero sí se sabe por la inscripción del friso conservado (MARTI SACRUM VETTILLA PACULI), que Vetila, mujer de Páculo, posiblemente gobernador de la Lusitania, lo consagró a Marte un feliz día del s. II.

Pórtico del Foro
Se localiza cerca del templo de Diana. Su construcción, iniciada en el s. I, constaba de un jardín y un deambulatorio que tenía en la parte interior un muro con hornacinas destinadas a contener esculturas mitológicas, cuando no de personajes relevantes. La fachada, en la actualidad reconstruida, presenta un friso sobre el que iban dispuestos medallones alternados de Júpiter y Medusa, separados por cariátides. El que aparecieran en el recinto piezas decoradas por figuras de togados, en algunas de las cuales se identifica la firma de autor -Gaius Aulus o Agripa-, hizo que se considerase un edificio dedicado a los pretores.

Arco de Trajano
Localizado en la calle Trajano, coincide con el “cardo máximo” de la ciudad romana. Se erigió en época de Augusto, todo él de granito y con 13´79 m de altura por 5´70 de ancho. En origen debió tener una abertura menor a ambos lados, a la vez que estuvo recubierto con placas de mármol. Para unos autores se trata de un arco triunfal, y para otros de una puerta de entrada a la colonia. También hay quien piensa que era un arco de acceso a un espacio público emblemático.

Columbarios
En la Vía del Ensanche, en su encuentro con la calle Antonio Machado, se hallan estos enterramientos romanos, que en aquel entonces, s. I d.C., se situaban fuera de la ciudad y en las vías de salida, en este caso, en la que conducía a Córdoba. Gracias a su conservación se han localizado las urnas con los restos incinerados de dos familias: los Julios y los Voconios. Ofrecen, además, unas detalladas pinturas murales que representan a las familias, especialmente la de los citados en segundo lugar, que son las mejor conservadas.

Acueducto romano de Los Milagros
También llamado de Proserpina por conducir el agua desde el embalse del mismo nombre hasta Mérida, en un recorrido de 9 km que termina en el cerro del Calvario, donde estaba el depósito terminal que distribuía el agua por la ciudad. Cierto es, que la conducción era subterránea, de manera que, a partir del depósito de decantación de impurezas, localizado en el actual barrio de Santa Eulalia, surgía el acueducto propiamente dicho, con una longitud de 830 m y 25 de altura máxima, salvando espectacularmente el valle del Albarregas. Se construyó en dos fases: la primera, a finales del s. I a.C. o principios del s. II d.C., y la segunda en el s. III, utilizándose sillares de granito y ladrillo, con los que se levantaron tres niveles de arquerías.

Acueducto de San Lázaro
Es consecuencia de la captación de agua que se hizo a 5 km al norte de la ciudad, y a los aportes de otras canalizaciones. Parte de la finca “La Godina”, con una longitud de 4 km y un canal o specus de 0´60 m de ancho, cuyo depósito terminal no se ha localizado. La fábrica responde a una galería principal de mampostería con bóvedas de medio cañón. En la actualidad también se le conoce como Rabo de Buey-San Lázaro, respondiendo a la existencia de un depósito de decantación llamado “Rabo de Buey”, que se encontró en el barrio de La Paz. El tramo que cruza el valle del Albarregas sólo conserva tres pilares y unos arcos. El acueducto surtió de agua al centro de la ciudad, al teatro y al anfiteatro. En el s. XVI se construyó otro aprovechando el existente, cuyo servicio continuó hasta el s. XX, recibiendo distintas reparaciones a finales del s. XIX.

Acueducto romano de Cornalvo
Los restos que se conservan en la ciudad corresponden a los que se encuentran en el paraje de “Caño Quebrado”. Fue la primera conducción de agua que abasteció a Mérida, datada en el s. I a.C., recibiendo el nombre del pantano de Cornalvo que le proporcionaba el agua, situado a 16 km en dirección noreste.

La alcantarilla romana
Se denomina así a un pequeño puente de un arco construido en el s. I a.C. cerca del puente sobre el Albarregas, en la calzada que se dirigía a Olisipo (Lisboa). Ha sufrido distintas reparaciones y añadidos, pero con todo, aún podemos ver trazas de su origen romano en los sillares de granito almohadillados que constituyen el arranque del arco.

Puente romano sobre el río Guadiana
Magnífica obra realizada en torno al año 25 a.C., cuando se funda la colonia, con una longitud de 792 m, 12 m de alto y 60 arcos. Su estructura es de hormigón romano y el paramento de sillares de granito. El puente ha sufrido a lo largo de los siglos distintas reparaciones, incluso en época romana, que volvieron a repetirse en tiempos de los visigodos -concretamente en el año 483-, durante la dominación árabe, y en los ss. XVI, XVII y XIX, siendo las más determinantes la del s. XVII y la del s. XIX. El ímpetu de las aguas del río ha motivado estas restauraciones, motivo por el cual los tramos originales se hallan al principio y al final del puente.

Puente de Albarregas
Llamado así porque está sobre el arroyo de ese nombre. Fue construido en el último cuarto del s. I a.C. como prolongación del kardo maximus y para dar salida a la ciudad por su lado norte, es decir, por la Vía de la Plata. Tiene una longitud de 145 m, aunque cuando fue construido debió ser menor.

Alcazaba
Se encuentra al sur de la ciudad, a orillas del río Guadiana, levantada entre otros motivos, para defender el famoso puente. Es una fortificación cuya obra finalizó en el año 835. Fue trazada por el arquitecto Abd Allah, atendiendo el mandato del emir Abd al Rahman II, hijo de Al Hakem I. Su planta es un cuadrilátero amurallado de 538 m de perímetro, bajo el cual existen construcciones romanas del s. IV, cuya cantería fue reutilizada. En su interior hay distintas construcciones de interés: la primera corresponde al aljibe, también llamado “Baño de la Reina”, que es lo único que se conserva de época musulmana; la segunda es la “Casa de la Orden y Encomienda”, levantada por la Orden de Santiago en 1230, después de ser conquistada la ciudad por el rey de León Alfonso IX en 1228 (la iglesia y el claustro son del s. XVI). Así mismo, existen restos y dependencias posteriores que configuran el entramado constructivo del recinto, en el que se incluye un pórtico neogótico del s. XIX. Actualmente alberga la sede de la Junta de Extremadura.

Basílica de Santa Eulalia
Según la tradición, en este lugar se levantó un edificio martirial dedicado a Santa Eulalia, martirizada en el año 304 en tiempos de Diocleciano. Por las referencias que de la construcción da el poeta Prudencio, sabemos que estaba recubierta de mármoles, vistosos mosaicos y ricas techumbres.
En la segunda mitad del siglo, sobre ese antiguo edificio se construyó una basílica cristiana, que tuvo entre los años 560 y 571 las primera reformas, efectuadas bajo el mandato del arzobispo Fidel. Lo que hoy vemos pertenece a la reconstrucción llevada a término en el s. XIII. Esta filiación, por tanto, se enmarca dentro del románico. Presenta planta basilical con tres naves y tres ábsides cuadrados en el exterior y semicirculares en el interior. Son interesantes las pinturas murales de una de las criptas, el retablo mayor -obra del s. XVIII realizada por los Churriguera- así como la imagen del Cristo de los Remedios, talla del s. XVI perteneciente a la escuela castellana, y un Nazareno del s. XVIII de la escuela de Granada. En la actualidad es un interesante Centro de Interpretación que merece una atenta visita, en la Avenida de Extremadura, por su riqueza arqueológica de época romana, paleocristiana y visigoda.
Junto a la iglesia está el llamado Hornito de Santa Eulalia, capilla edificada en 1612 aprovechando los restos de un templo romano que parece ser estaba consagrado a Marte.

Xenodoquio
En la que hoy es la barriada de Santa Catalina y en la proximidad de la calle S.C. Lázaro, se levantó, no habiéndose alcanzado todavía los tiempos medievales, un monasterio para monjes y otro para monjas, así como un hospital para los pobres de la ciudad y un albergue de peregrinos, fundados por el obispo Mausona en la segunda mitad del s. VI. Este ámbito constructivo, conocido como el Xenodochium, ocupó una vieja necrópolis cristiana de finales del s. IV y primera mitad del s. V.

Convento de freylas de Santa Eulalia
Conocido también por el convento de Santa Olalla, fue levantado cerca de la basílica de Santa Eulalia hacia 1530, aunque sus obras continuaron hasta el s. XVIII. Hoy está arruinado.

Convento de San Andrés
Contemplamos en la actualidad las ruinas de este convento que mandó construir en 1571 don Francisco de Vargas. Sólo conserva la iglesia, de traza barroca, que tampoco ejerce su función. No obstante, su fachada se puede contemplar desde la Plaza de Santo Domingo, siendo notoria la hornacina que alberga la imagen de este santo.

Convento de las MM. Concepcionistas
Convento fundado por don Francisco Moreno de Almaraz en 1588 para acoger a las monjas de la Limpia Concepción de Ntra. Sra. Se mantiene la iglesia, de una sola nave y dos portadas renacentistas con reminiscencias góticas y añadidos barrocos.

Antiguo Convento-Hospital de Jesús Nazareno
En la plazuela de Santiago podemos ver este convento-hospital fundado en 1724 por los Hermanos de Jesús Nazareno de la Orden Terciaria Franciscana. Según se describe en el libro Mérida, de José María Álvarez y dos autores más, “el convento-hospital desarrolló una intensa actividad durante el siglo XVIII, creándose incluso un <<Jardín de Antigüedades>>, de manos del prior fray Domingo de Nuestra Señora que sería germen del futuro Museo Arqueológico”. Los mismo autores señalan que, después de los avatares de la Guerra de la Independencia y de los intentos de restauración de 1837, el edificio se abandona dos años más tarde, para luego ser utilizado como manicomio y cárcel. Recuperado en 1933, alberga el Parador Nacional de Turismo.

Hospital de San Juan de Dios
En él se realizan las sesiones de la Asamblea Regional de Extremadura. Es destacable su iglesia, obra de planta octogonal con cubierta de cúpula realizada en el s. XVII. La portada la definen dos pilastras adosadas y cajeadas, cuyo remate lo determina una moldura resaltada de forma notoria. El claustro es otra parte interesante, con doble arquería cuya traza se encuadra dentro del clasicismo.

Concatedral de Santa María
Se halla en la Plaza de España y al lado del Palacio de los Mendoza, en el mismo lugar donde estuvo la catedral metropolitana de Santa María de Jerusalén, una construcción visigoda que tenía, incluso, baptisterio y un anejo palacio episcopal. Sin embargo, fue abandonada a causa de la invasión musulmana, recuperándose en el s. XIII con inevitables reformas. En la fachada sur destaca la pequeña capilla de la Virgen de la Guía, cuyo conjunto se terminó en 1579, así como la fachada Este, realizada por Mateo Sánchez de Villaviciosa. Su interior consta de tres naves con cubierta de bóveda de arista. En el presbiterio se encuentran los sepulcros del caballero de la Orden de Santiago don Diego de Vera y Mendoza y de su esposa, doña Marina Gómez de Figueroa. Respecto al ábside, la capilla de la derecha está presidida por el Cristo de la O, talla del s. XV. En la capilla de la izquierda, mandada hacer por los condes de la Roca, se conserva el escudo de sus promotores bajo una bóveda de crucería. Mas no terminan aquí las capillas que enriquecen el edificio, pues tenemos la que corresponde a doña Cecilia de Mendoza, del primer tercio del s. XVI, y la de los Moreno de Almaraz, construidas con fines funerarios.

Iglesia de Santa Clara
Perteneció al convento de las clarisas, fundado por Lope Sánchez de Triana en 1602. Obra barroca realizada en ladrillo y sillar, de planta rectangular con crucero, y dos señaladas portadas de las cuales la más significativa es la oriental, que luce una imagen de Ntra Sra. la Antigua en medio de un frontón partido con el que se remata el acceso. En 1838 se convirtió en Museo Arqueológico, si bien, hoy sólo expone una colección de arte visigodo.

Iglesia de Nuestra Señora del Carmen
Fundada por la Orden de San Francisco y comenzada a construir en 1721, concluyéndose en 1737. La fachada se ha clasificado como de orden toscano, rematada por una hornacina que protege una imagen de la Virgen con el Niño jalonada a su vez por los escudos de Mérida y de la citada Orden. Por encima de ella nuevos elementos ornamentales recargan y rompen la unidad y definición de la portada. En su interior se conservan retablos neoclásicos del s. XIX.

Ermita de Ntra. Sra. La Antigua
Fue utilizada desde 1578 por los franciscanos descalzos, que allí tuvieron un convento, abandonado a lo largo de la primera mitad del s. XVIII. Se conserva la ermita, que presenta rasgos renacentistas con evocaciones a un gótico tardío, y una interesante cubierta. Hoy es empleada como Centro de Cultura.

Palacio de Mendoza
Aunque pertenecía a la familia de los Vera, al casarse una de sus miembros con don Luis de Mendoza, el palacio pasó a denominarse con el apellido del esposo. Es una construcción del s. XV situada en la Plaza de España, que presenta rasgos góticos apreciables en una ventana con dos parteluces que hay en la fachada principal. Sobre ellos se impuso la estética que trajeron consigo las reformas del s. XVI. De esta nueva época es la balconada corrida que abarca tres amplios vanos rematados con sus correspondientes frontones. Bajo la ventana goticista se abrió una puerta que presumiblemente fue la entrada principal, hoy convertida en ventanal, en la que se encumbran el escudo de armas de los Vera, Zúñiga, Tovar y Ovando. En el interior se conserva un patio con galerías del s. XVII, a excepción de una que pertenece a la época de la construcción del palacio. Actualmente se utiliza como hotel.

MUSEOS

Museo de Arte Romano
C/ José Ramón Mélida s/n
T. 924 311 690
Visitas: invierno de 10 a 14 y de 16 a 18 h.; verano (junio a septiembre) de 10 a 14 y de 17 a 19 h.; domingos y festivos de 10 a 14 h.; cerrado los lunes, 1 de enero y 10, 24, 25 y 31 de diciembre.

Museo del Arte y la Cultura Visigoda
Iglesia del convento de Santa Clara, c/ Santa Julia, 3
T. 924 300 106
Visitas: martes a sábado de 10 a 14 h. y de 16 a 18 h.; en verano de 17 a 19 h.; domingos y festivos de 10 a 14 h., cerrado los lunes.

Museo del Ferrocarril
Planta Baja de la UNED, c/ Moreno de Vargas, 10
T. 924 303 763
Visitas: lunes a viernes de 11 a 14 h. y de 16´30 a 20 h.; en verano de 17 a 21 h.; cerrado los sábados, domingos y festivos.

Museo de Geología de Extremadura
Centro Cultural Alcazaba, c/ John Lennon, 5
T. 924 330 680
Visitas: invierno de 9 a 14 h. y de 17 a 20 h.; verano de 9 a 14 h.; cerrado sábados y domingos

Centro de Interpretación de la iglesia de Santa Eulalia (excavación arqueológica)
Avda. de Extremadura, s/n
T. 924 303 407
Visitas: invierno de 10 a 13´45 h. y de 16 a 18´15 h.; verano de 17 a 19´15 h.; cerrado los domingos.