INTRODUCCIÓN

La calzada romana de la Vía de la Plata, que unía las ciudades de Emerita Augusta (Mérida) y Asturica Augusta (Astorga), ha constituido históricamente el eje vertebrador del Oeste peninsular. Frente a las actuaciones interesadas de quienes, al amparo de la espúrea denominación de Ruta de la Plata, coincidente con la actual carretera nacional N-630, tratan de usurpar su identidad, la Asociación de Pueblos en Defensa de la Vía de la Plata trabaja por la recuperación, el respeto y el reconocimiento de su singularidad histórica y patrimonial. Además de la promoción, ayuda y colaboración entre los pequeños pueblos que la conforman y la apuesta por la gente que viven en ellos.

HACERSE SOCIO

Según sus Estatutos pueden ser socios todos aquellos pueblos, pedanías y Asociaciones, que tengan relación con la calzada de la Vía de la Plata y con sus usos históricos (como Cañada y Camino de Santiago) que lo deseen. Para ello es necesario una petición, por escrito, de acuerdo de adhesión adoptado por el Pleno de la Corporación – o Junta Directiva - correspondiente en el que se expresará su voluntad de integración y la aceptación de los Estatutos.

El Alta deberá ser solicitada por el Alcalde-Presidente de la Corporación (o presidente de Asociación en su caso) mediante escrito dirigido al presidente de la Asociación adjuntando escrito de acuerdo del Pleno.
(ver modelo de solicitud y estatutos).

LA VÍA DE LA PLATA HOY

Las calzadas romanas no presentaban todas ellas la misma tipología constructiva, existiendo en general tres tipos de vías, terrenae (de tierra), glareae (de zahorra) y lapide stratae (de piedras) en función de la capa de rodadura final. Estos diferentes tipos coexistieron en la Vía de la Plata, que se presentaba cubierta con losas en las zonas urbanas, mientras que el resto del trazado presentaba un sustrato empedrado cubierto con zahorras compactadas hasta el paso del río Tormes en Salamanca. A partir de este punto, se convertía en una vía terrenae, quizá por la buena capacidad portante del propio terreno que hacía innecesaria una cimentación más potente, quizá debido a las propias divisiones administrativas del imperio.

Sea como fuere, lo cierto es que el seguimiento actual de la Calzada a partir de Salamanca resulta especialmente dificultoso, no solo por las razones apuntadas, sino porque la moderna ordenación del territorio agrario mediante la concentración parcelaria no ha respetado los caminos históricos, provocando en muchos puntos su práctica desaparición.

PROBLEMAS DE LA CALZADA

Alambradas, vallas y cancelas (abiertas y cerradas)
En numerosas ocasiones la Calzada transcurre a través de dehesas particulares en las que no se ha respetado, en general, el derecho de paso. Así, son comunes los cercados de alambre que interrumpen el trazado, siendo necesario saltar éstos, ya que las cancelas abiertas que permiten la continuidad son ciertamente escasas. Se hace necesaria pues una labor de concienciación, tanto de los propietarios como de los viandantes, en orden a arbitrar soluciones que permitan conciliar ambos intereses.

Ausencia de puentes
La Calzada atravesaba numerosos cursos fluviales, salvando éstos mediante diversas soluciones que llegaban desde magníficos puentes hasta sencillas alcantarillas. En la actualidad han desaparecido en su mayoría, por lo que el tránsito por algunos ríos y arroyos se hace ciertamente complicado, e incluso imposible en ciertas épocas del año. Casos especialmente significativos son el cruce del río Aljucén, en el término de Mirandilla, del río Jerte, en el término del Carcaboso, del arroyo Chortera del Canalizo, del término de Casas de Monte, y del arroyo de la Encina, en el término de Castellanos de Villiquera.

Zonas cultivadas y concentración parcelaria
La ordenación agraria mediante la concentración parcelaria ha hecho desaparecer numerosos tramos de la Calzada, en particular en Castilla y León. Al plantear aquélla no se han respetado los antiguos caminos, que han visto como su trazado era destruido por las labores agrícolas.

En este mismo estado se encuentran tramos más localizados que no han sido objeto de concentración, pero en los que la roturación se ha extendido al firme de la Vía de la Plata, e incluso están reduciendo sensiblemente la anchura de las vías pecuarias coincidentes con ella.

Carreteras asfaltadas sobre la Calzada
Otro problema es el asfaltado que ha hecho desaparecer la cubierta pétrea de la Vía de la Plata.

La solución propuesta pasa por la señalización de la identidad de ambos trazados, el moderno y el romano.

Construcciones y polígonos industriales sobre la Calzada
En los aledaños de las zonas urbanas la construcción de polígonos industriales ha llevado a la desaparición de la traza original.

Por otra parte, los accesos a las zonas urbanas presentan, en general, un lamentable abandono, siendo aconsejable su adecentamiento.

Desaparición y reutilización de miliarios
Las piedras miliarias se conservan todavía en gran número a lo largo de su recorrido. No obstante, han sido reutilizadas a lo largo del tiempo para usos muy distintos de los originales, tales como mojones en fincas y deslindes, abrevaderos de ganado, soporte de cancelas y puertas, e incluso como columnas en diversas construcciones. Por ello, junto a los conservados “in situ”, coexisten otros desplazados de sus lugares de origen.

Señalización deficiente o errónea
Para la puesta en valor de la Calzada se considera de primordial interés el fomentar el tránsito real por la misma, bien a pie, bien en bicicleta. Para ello, además de solventar los problemas ya expuestos, es de vital importancia una señalización adecuada de su  trazado.

Este hecho se ha visto agravado con las marcas de pintura amarilla que las Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago han realizado a lo largo del recorrido. Si bien realizadas, no lo dudamos, con una muy buena voluntad, siguen el principio de aprovechar cualquier camino existente, coincida éste o no con el trazado romano. Lo que se consigue con esto es no sólo confundir al caminante, sino contribuir a la pérdida de la Calzada por falta de uso, evitando la presión que supone para propietarios de fincas y administraciones el hecho de que el tránsito por la Vía de la Plata sea una reivindicación permanente para su adecuada conservación.

Por ello, resulta imprescindible una indicación adecuada del Camino de Santiago del Sur para que no altere el auténtico trayecto de la calzada romana, y, de coincidir, señalar tal circunstancia, prevaleciendo siempre, como criterio principal, la calzada.

Abastecimiento de agua: ausencia de fuentes
El tránsito por la Vía de la Plata supone que, a menudo, nos encontremos en plena naturaleza y lejos de núcleos de población, lo cual, por otra parte, supone uno de sus mayores atractivos. No obstante, se hace necesario el avituallamiento y, mientras la comida puede solventarse haciendo acopio al comienzo de cada jornada, el agua supone un mayor problema, sobretodo de cara a los meses estivales.

Dotación de servicios
El incipiente uso de esta vía como camino de largo recorrido es un hecho reciente. Por tal motivo la infraestructura de acogida de los caminantes está en precario. Esto obliga a realizar etapas excesivamente largas para poder encontrar alojamiento nocturno en albergues e, incluso, en campings, recintos hoteleros o casas de turismo rural. Esta circunstancia también afecta a la ausencia pautada de lugares de refacción, solo salvable en estos momentos por la existencia de algunas tiendas de comestibles o mercados que algunas de las localidades celebran determinado día de la semana.


PROPUESTAS DE ACTUACIÓN

Como ya se ha mencionado, el desarrollo de la Vía pasa por una inmediata y clara señalización que habrá de ser idéntica en todo el recorrido y perfectamente diferenciada del Camino de Santiago del Sur y de las Cañadas Occidental Soriana y de la Vizana.

El segundo aspecto a tener en cuenta, es la instalación de puntos de información para caminantes, ciclistas y personas que quieran hacer el recorrido en automóvil utilizando las vías convencionales.

La tercera cuestión, es la dotación de una infraestructura racional de alojamientos en forma de albergues, siempre que no anule el carácter primitivo y de aventura que posee el trayecto. En todo momento, el caminante debe conservar en su mente la idea que está recorriendo una calzada romana, principio de un corredor natural en el que se ha ido depositando el poso de la historia. La Vía de la Plata debe considerarse como un RECORRIDO CULTURAL en el que hay tan sobrados alicientes como interés, incluso, para los que quieran afrontar retos físicos o de solaz.

Produce: Imagen MAS / indi.es

Diseño gráfico y programación: indi.es

La vía en 3D: Inventa Multimedia

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